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Antes de tener un nombre, un rostro o una historia, ya existías.
Tu vida comenzó a partir de una primera célula. Y mientras crecías dentro de tu madre, algo extraordinario sucedía: células de ella podían atravesar la placenta y llegar hasta ti, algunas de las cuales pueden permanecer en tu organismo durante muchos años.
Hay algo profundamente misterioso en pensar que una parte de aquella mujer que te dio la vida pudo acompañarte mucho más allá del nacimiento.
En esta meditación te propongo viajar hacia ese origen. Hacia aquella primera célula, hacia el comienzo de tu existencia y hacia ese vínculo invisible que comenzó antes de que pudieras recordar nada.
La experiencia está acompañada de sonido binaural, por lo que te recomiendo utilizar auriculares. La escucha en estéreo de estas frecuencias crea una experiencia sonora envolvente que puede favorecer la relajación y ayudarte a dirigir la atención hacia tu mundo interior.
Cierra los ojos. Respira lentamente.
Y déjate llevar hacia un lugar que no puedes recordar con la mente…
pero del que, de alguna manera, comenzó todo lo que eres. ❤️
Hoy, mientras revisaba un teléfono antiguo, te encontré.
Y al volver a mirar esta fotografía, por un instante, volví también a aquel momento.
Hoy sé que no te has ido del todo.
Sé que una parte de ti sigue en mí, en mi memoria, en mi historia… y quizá también, de una manera que la ciencia apenas empieza a comprender, en mis propias células.
Gracias, mamá, por la vida.
Por haber sido el comienzo de la mía.
Y por seguir, de alguna manera, latiendo conmigo. ❤️
MEDITACIÓN: TU PRIMERA CÉLULA