Este espacio reúne distintas experiencias de escucha y presencia.
No están pensadas para forzar estados ni provocar nada concreto, sino para crear un marco seguro donde la mente pueda aflojar y el cuerpo dejar de estar en alerta.
Utilizo el sonido —en especial el trabajo con frecuencias y ondas binaurales— junto con la palabra y el silencio, como una forma de acompañar procesos de calma, claridad y contacto interior.
Cada experiencia es distinta.
Algunas invitan al descanso profundo, otras a la atención, a la regulación emocional o simplemente a una pausa honesta en medio del ruido cotidiano.
No se trata de hacerlo bien, ni de llegar a ningún lugar.
Solo de estar, escuchar y permitir que algo se ordene desde dentro.